Le damos una cordial bienvenida a nuestro sitio y a nuestra vida.
Somos católicos que formamos una comunidad por vocación, y por carisma y misión tenemos la reeducación del corazón en el amor y la verdad.

Como figura jurídica dentro de la Iglesia Católica somos una “Asociación Privada de fieles”. Somos una comunidad por vocación, es decir, porque nos sentimos llamados por Dios a constituir una familia espiritual. Somos una comunidad en espíritu, es decir, que formamos comunidad con todos los que lo deseen aunque sea a la distancia.
Somos de los Doce Apóstoles porque somos de la Iglesia fundada por Jesucristo, fundamentada en los apóstoles, quienes nos transmitieron el evangelio de Jesús y la fe católica, la verdad completa. Nos sentimos llamados a vivir como verdaderos discípulos de Jesús, en comunión con la misma Iglesia apostólica primitiva, presente hoy en sus sucesores, el Papa y los Obispos.
Somos calasancios porque nuestra espiritualidad está marcada por la experiencia cristiana de San José de Calasanz y su carisma personal de ver al otro y atenderlo en lo que necesitaba en vistas de su educación para “que su vida llegue a feliz término”, como él decía. Hoy, necesitamos ser reeducados en el amor y la verdad.
Estamos en Argentina, por ahora en las provincias de Entre Ríos y Río Negro. También estamos en Ecuador. Trabajamos integrados en las parroquias a las que pertenecemos, misionando y formando comunidades eclesiales de base, atendiendo personalizadamente a las personas que requieran la reeducación que proponemos, y patrocinamos dos escuelas en la ciudad de Bovril, Entre Ríos, gratuitas, para adultos (Escuela de Gestión Privada Nº 145 "San José de Calasanz") y para niños (Escuela de Gestión Privada Nº 170 "Santa Dorotea").
Queremos ser una Comunidad con un estilo de vida de reeducados, y que sirve a los demás que necesiten y deseen reeducarse.
Nuestro carisma y misión consiste en, a través de la escucha atenta, la misión casa por casa, los encuentros, los talleres, los retiros, las catequesis y la oración compartida en comunidad, y por cualquier forma en que el Espíritu inspire:
reeducar para que cada uno sepa que es y qué es,
que sepa quién es,
se conozca,
se acepte,
se valore,
se haga responsable de sí mismo, se quiera,
obre desde sí,
asuma y se comprometa con sus capacidades y talentos,
asuma y se comprometa con sus derechos,
sepa quién es el otro,
lo valore y lo asuma como es,
asuma los derechos del otro como deberes propios,
ayude al otro a ser él mismo,
conozca a Dios,
se relacione con Él,
se comprometa con Él
y se salve.


